Vladdo (Vladimir Flórez), caricaturista
“Los políticos son como las prostitutas” |

Vladdo,Vladimir Flórez / FOTO ANDRÉS JÁCOME

Aleida,la creación más famosa de Vladdo / TOMADA DE WWW.ALEIDA.COM
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Por Pastor Virviescas Gómez
periodico15@unab.edu.co
Vladdo, el creador de Aleida, el caricaturista de la revista Semana, ha sido boy scout, monaguillo, soldado, profesor de colegio, director, esposo y desde hace seis años es padre de Sofía, una niña que dice que su papá es caricaturista y su mamá trabaja. Él sostiene que ha sido de todo, “menos prostituta, porque ni modo”.
Empezó a dibujar hace exactamente 19 años, cuando le pagaban 300 pesos por trabajo y apenas ajustaba los $9.000 al mes mientras que el salario mínimo era de $24.000. Se lo han aguantado en los periódicos La República, El Espectador, El Siglo, El País, Diario del Otún y El Tiempo, de donde se marchó porque el director del momento le cambió la leyenda de una caricatura y Vladdo se indignó y de paso se quedó sin ‘chamba’.
Sus padres, de tendencia izquierdista, decidieron bautizarlo Vladimir Flórez, como un homenaje a Lenin, uno de los protagonistas soviéticos de la historia. Tiene un hermano llamado Carlos en honor a Marx y Ernesto, como el Che Guevara. Sin buscarlo, dice, hoy es un punto de referencia obligatorio entre la llamada opinión pública colombiana. Ha ganado los premios de periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB) y Simón Bolívar, así como el de la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Muchas compatriotas lo ven como el abanderado de su causa, pero él no comulga ni con el feminismo y mucho menos con el machismo. Afirma que sencillamente se ha atrevido a decir con su personaje Aleida lo que ellas quisieran expresar.
Este quindiano de 42 años le ha dado garrote a los militares, a la guerrilla, a los paramilitares, a los corruptos y a los políticos (si es que no son sinónimo la mayoría de ellos), y hasta a los presidentes y sus esposas. La de Samper, Jacquin –o Jac-queen, como él la bautizó- por ejemplo lo llamó al Palacio de Gobierno a decirle que el tigre no es como lo pintan y a recomendarle que no se le fuera la mano con el cuestionado mandatario.
Valddo es un mamagallista consumado, aclara que no es gay y dice que si los narcotraficantes de Cali no le hicieron nada cuando después de verlos desfilar en la feria dibujó un caballo que decía que no deberían aceptar tanta mula, el país tendrá que soportar otro rato sus impertinencias y su humor cáustico, aprendido sin lugar a dudas de su maestro Héctor Osuna, a quien considera “un monstruo”. Bueno, si el cigarrillo se lo permite, porque no se ha acabado uno y ya está encendiendo el otro.
¿Este país es un chiste, una caricatura, un circo o una tragicomedia?
Es de todo un poquito. Es también un cementerio, un rumbeadero, un prostíbulo, es un país muy diverso.
¿En Colombia se puede ganar honradamente haciendo caricaturas y sin que le peguen un tiro?
Un amigo decía que ganarse la vida haciendo caricaturas es como para morirse de la risa. Por eso es que hay que trabajar tanto y hay que sumar suelditos para hacer un sueldo. Yo como buen colombiano rebuscador combino las caricaturas con el diseño y también escribo. Una tía mía me preguntaba que si me iba a ganar la vida haciendo mamarrachos y yo no supe qué contestarle cuando me lo dijo a los 15 años, pero cuando publiqué mi primer libro la dedicatoria decía: ‘Una prueba de lo que es ganarse la vida haciendo mamarrachos’.
Los diccionarios definen caricatura como una figura ridícula con rasgos deformados.
Esa es una definición deformada. La caricatura puede ser exageración, pero también síntesis. Uno puede pintar dos ojitos muy característicos de alguien y ya queda ahí plasmado. Hay gente que de por sí ya es muy deformada; yo le hago a usted un dibujo y lo firmo y ya.
¿Cuál es ese personaje de la vida nacional que usted empieza a dibujar y de una vez se ‘totea’ de la risa?
Ninguno. Casi todos me sacan la piedra. Normalmente uno pinta gente en la medida en que más mete la pata, y pues a uno qué le va a parecer gracioso. ¿Qué gracioso le va parecer a uno pintar a un Mancuso, a un Tirofijo o a un Uribe…
Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe,
¿con cuál se queda?
(Tose) ¡A pregunta fregada! Sé que no me quedo con Samper y con Uribe nos va a tocar quedarnos otros cuatro años. Pastrana creo que trabajó más para el futuro y Gaviria fue un tipo que le dio el vuelto a muchas cosas, algunas positivas y otras negativamente, pero sí puso un punto de ruptura.
¿Colombia resiste cuatro años más
de Uribe?
Sí, este país está hipnotizado, está embelesado. Lo bueno de que haya reelección es que en los siguientes cuatro años de Uribe no le va a poder echar la culpa al presidente anterior, no podrá decir que le dejaron la olla raspada, que no había voluntad de nada o que la corrupción, y ahí vamos a ver el resultado de las metidas de pata de su primer gobierno. Porque ahorita él no reconoce que mucho de lo que hay es un poco de lo que se sembró en el gobierno de Pastrana y que conste que yo no soy pastranista. Así que cuando Uribe empiece a recoger lo que él mismo está cosechando, ya se podrá medir qué tan buen presidente fue.
¿Usted es de los que creen todavía que el ‘elefante’ entró a Palacio y que Serpa, Botero y Pardo no sabían?
El problema del elefante nunca lo vamos a poder dilucidar. Uno no se imagina a un tipo como Rodrigo Pardo como Horacio Serpa en ese plan y no digo que Samper sea un delincuente y que haya maquinado todo, pero de todas maneras él fue el primer beneficiado. Es como si a uno le regalan un reloj robado en una caja muy bonita y aunque alguien le advierte que es robado, uno se hace el pendejo y lo carga para todas partes.
¿Será que el país es tan cínico que usted les da palo a los gobernantes y hasta le escriben diciendo que lo esperan con ansiedad como se lo dijo Julio César Turbay?
Es que los políticos son como las prostitutas. Si uno habla mal de una prostituta y dice que es una diabla, ella se cotiza. Pero si uno dice que es una mujer bondadosa e inteligente, pues nadie va. Los políticos prefieren que hablen de ellos aunque sea mal pero que hablen.
¿Cuál caricatura ha dejado de publicar por temor a que Castaño se lo lleve para el monte o a que ‘Tirofijo’ le de un susto?
Ninguna. Nunca me he autocensurado.
Y las ‘víctimas’ de sus dardos cuando
lo ven en la calle qué le dicen?
Me saludan, son de lo más queridos. Al general Bonnet yo lo pintaba con unas orejas gigantes, con gafas de dictador setentero y con las muelas como paletas. El tipo cambió las gafas, se mandó a hacer ortodoncia y yo lo seguía pintando así, hasta que me lo encontré y me dijo: ‘Mira todo lo que he hecho y tú me sigues pintando así, no joda’. También me contó que su hija me odiaba. Eso pasa con la gente que está cercana a los políticos, que es más sensible. Igual a lo que le pasa a uno cuando viene un tipo y se rumbea a la hermana, pues uno se enverraca más que la hermana.
¿Vladdo es una pesadilla, un veneno, la caca que no tapó el gato, un tipo que se atreve a decir la verdad?
Yo soy un ‘periodicaturista’. Combino el periodismo con la caricatura, la crítica y la opinión, y trato de no tragar entero porque eso le hace daño a uno para la digestión.
Aleida, esa mujer que despotrica de la sexualidad y de los hombres, ¿qué opina de su papá?
Ella nada más me regaña. Aleida es un personaje que ya me trasciende a mí. Ni siquiera tengo nombre y la gente me dice: ¿usted es el de Aleida? y ¿cómo está Aleida? Mucha gente me conoce sólo o principalmente por Aleida.
¿Por qué Aleida nació sin boca? ¿Es que así de ‘peligrosas’ son las mujeres?
No, porque Aleida piensa en voz alta y eso ayuda.
¿Usted es la versión masculina de Florence Thomas?
No, el feminismo como diría Aleida, me produce una alergia la macha. Yo no creo en el feminismo, lo que pasa es que los hombres como usted y como la mayoría, cuando una mujer defiende algunos derechos normales en una sociedad igualitaria, dicen que es feminista. Las mujeres feministas son atroces, ¡qué pereza una mujer feminista!, Aleida no es feminista para nada.
¿Usted inventó a Aleida para ahorrarse la ida al psicólogo?
No, es que no encontré la mujer perfecta y entonces me tocó inventármela.
Vladdo, ¡que Dios lo perdone!
Que me perdonen los lectores y las mujeres que se sientan mal interpretadas por mí o por lo que diga Aleida. |