Afirma Javier Darío Restrepo, experto en ética periodística
La prensa sufre una “crisis de identidad”
El periodista Javier Darío Restrepo, considerado como el “decano” de la ética periodística en Latinoamérica, será uno de los invitados especiales a la tercera versión de la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2005.
Restrepo, con casi 50 años de experiencia en medios como reportero de prensa y televisión, también ha desempeñado desde la academia un arduo trabajo en defensa de la ética en la labor informativa. Es catedrático de universidades como la Javeriana y Los Andes, conferencista en temas de comunicación social en Latinoamérica, miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura (IECO).
También es autor de los libros Puebla para el pueblo (1980), Avalancha sobre Armero (1986), Del misil al arado (1989), Periodismo diario de televisión (1990), Ética para periodistas (1991) en colaboración con María Teresa Herrán, Más allá del deber (1992), La revolución de las sotanas (1995), Testigo de seis guerras (1996) y Desde las orillas (1996) en colaboración con Germán Rey. Su libro más reciente es El zumbido y el moscardón. Taller y consultorio de ética periodística (2004), publicado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y el Fondo de Cultura Económica.
Esta prolífica labor le ha merecido distinciones como el Premio Nacional del Círculo de Periodistas de Bogotá en prensa (1993); el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en crónica e investigación en televisión (1985 y 1986); el Premio San Gabriel del Episcopado Colombiano (1994); el Germán Arciniegas de la Editorial Planeta (1995) y el Premio Latinoamericano a la Ética Periodística del Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP, 1997).
¿De dónde surge el nombre de su nuevo libro, El zumbido y el moscardón?
De una expresión de Gabriel García Márquez, cuando se dictó el primer taller de periodismo en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, para expresar como son de estrechos los lazos que hay entre la ética y la técnica en materia periodística. De modo que se llega a la conclusión de que uno como periodista no puede ser técnico sin ser ético, y no puede ser ético sin ser el mejor de los técnicos.
¿Qué tan cuestionada está la labor del periodista en Latinoamérica?
Los cuestionamientos provienen por una parte de los propios periodistas, pues somos muy críticos, incluso de nosotros mismos y por otra, del poder. Recientemente en un informe de la PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) sobre la democracia en América Latina, se le hizo una encuesta a presidentes del continente y todos cuestionaron el papel de la prensa porque decían que está pretendiendo reemplazar a los partidos políticos; también, que mantiene una evaluación permanente sobre todos los proyectos del gobierno, de modo que concluían que es imposible gobernar, si no llegan a un acuerdo con la prensa, y una tercera crítica es que la prensa tiene un enorme poder, pero cero responsabilidad.
¿Cómo incide en la ética del periodismo, el que en Colombia cualquier persona pueda ‘jugar’ a ser periodista?
La raíz de esta situación es una crisis de identidad periodística, porque el periodista quiere hacer distintos papeles. Cuando un juez se demora para emitir una sentencia, entonces el periodista por su cuenta va sentenciando; cuando hay problemas médicos el periodista promueve una campaña de vacunación o de donación de sangre; es decir, está haciendo tareas que no le corresponden; la importancia del periodista radica en el poder de la información y de la palabra y creo que es esto lo que con mayor pobreza se dibuja en la conciencia del periodista.
También debemos tener en cuenta a las universidades, que se mantienen en una búsqueda permanente de un ‘pénsum’ ideal para los periodistas, pero resulta que no saben si el periodismo se va a vincular a bellas artes o a ciencias sociales o si es una rama del derecho; es decir, lo van pasando de parte en parte, sin lograr ubicarlo porque no se tiene un concepto claro de cuál es el papel que tiene el periodista y a esta conclusión los hemos llevado nosotros mismos, por nuestra forma errática de ejercer la profesión.
¿Cuáles son sus expectativas frente a Ulibro 2005?
Es muy enriquecedor tener contacto con estas personas que viven en función de investigar, de pensar y particularmente de compartir su pensamiento con la gente. Además, es muy estimulante ver que el libro pueda tener un escenario de lanzamiento tan importante como el de la Feria.
¿Cómo ve el futuro de la cultura del libro?
El libro se mantendrá siempre, el libro es irremplazable, pero con la amenaza latente de la tecnología, la televisión, Internet, donde aparecen formidables bibliotecas. Pero leer un libro en la pantalla es diferente a tenerlo en las manos, poderlo tocar, pasar las páginas, subrayarlo, son placeres físicos que están asociados al placer intelectual de la lectura... El libro permanecerá, aunque es lamentable pronosticar que el número de personas que querrán leer y tener libros en las manos será cada vez menor en razón de la difusión y del poder que tiene la televisión, que es un poder que degrada a la población porque la está alejando de una fuente primaria de sabiduría que es el contacto con los libros. |